EL PEREGRINO VAN GOGH
Allá va don Vicente, el peregrino,
cargando el caballete en su zurrón,
buscando en el Camino
la profunda verdad de su destino
y de su Redención.
Y la turba se abraza a sus rodillas,
¡esa turba que siempre nos estanca!,
mas levanta feroz su frente franca
y la empapa de estrellas amarillas...
Se detiene entretanto
y se pregunta:
¿Irá Dios donde voy?,
y entre locura, júbilo y espanto
extático barrunta:
¡Así debe de ser, por que yo soy
el Espíritu Santo!
Jesús María Bustelo Acevedo


