Allá está Grisha el Peregrino,
callado va con su cayado,
y a su camino
ya ha regresado
con devoción...
En vez de orar,
¡ha convertido su oración
en caminar y caminar y caminar!
Al loco santo..
que no lo es tanto,
pues no es un loco...
(santo tampoco,
sólo está loco por Jesucristo),
con sus silicios, con sus cadenas
extraordinarias,
peregrinándose se le ha visto
todo el invierno con sus plegarias
y con sus penas...
Le habita adentro el sacro Monarca
que nos redime
y no precisa ya de un patriarca
ni el credo absurdo que nos oprime...
Raras pasiones
que van regando
semillas ínfimas siempre aguardando
al fondo de tantos corazones...
Jesús María Bustelo Acevedo
